Por: Lic. Ernesto Gamboa
Las cuestiones relacionadas al bienestar de las comunidades locales, los desafíos de conservar los recursos naturales de los que dependemos y que tantos servicios brindan y el desarrollo económico, encuentran en los emprendimientos de turismo basados en la naturaleza una alternativa para alcanzar todos los objetivos de forma paralela. Pero para esto es necesario encarar esta actividad de manera ordenada, con una planificación previa y con el consentimiento de las comunidades en las que se desarrollan.
La provincia de Santa Fe, a modo de bisagra, une la frontera más austral del chaco húmedo con la pampa y el valle del río Paraná. En esas áreas se han desarrollado variadas expresiones culturales y poblacionales que de forma diversa se amalgamaron a los paisajes de la provincia, todos ellos moldeados por la presencia del agua.
En esta frontera imaginaria se unen realidades culturales tan diversas como los sistemas naturales que les han dado origen. Así es como encontramos al pueblo “isleño”, asentamiento de pescadores que al abrigo del hijo del mar, el Paraná, han vivido como los pueblos originarios, han visto desembarcar a Don Juan de Garay en su gesta colonizadora y en los últimos 400 años, han convivido con el río de manera pacífica. En la pampa se radicó el “colono”, esforzado inmigrante que apostó su futuro y su vida a estas tierras cuando eran campo abierto. Vinieron con un sueño en sus mentes y se quedaron para forjarlo, haciendo de estas latitudes la cuna de la colonización.
Finalmente nombramos al habitante de la “cuña boscosa”, tenaz trabajador que ha convivido este último siglo con dos realidades que le han sido tradicionalmente adversas pero que hoy se les plantean como una gran oportunidad: primero, el haber vivido el nacimiento, apogeo y muerte de una actividad económica que los ha marcado en lo más profundo de su identidad cultural, el establecimiento de La Forestal para la extracción de tanino, y les ha dejado un sello que los distingue del resto del país; segundo, el “monte impenetrable”, última frontera de la resistencia aborigen. Visto por los nuevos pobladores como su tradicional enemigo, hoy les vuelve a abrir sus brazos sin rencor, como la parábola del hijo prodigo, ofreciéndole sombra y pasturas al ganadero, y su imponente paisaje al visitante.
Estas tres realidades, forjadas por el medio natural que las sustentan, hacen de este destino una propuesta única por sus características, y ofrecen a Santa Fe la oportunidad de fortalecer un milenario “dialogo” entre la gente y sus ambientes, a través de actividades de turismo que sean promotoras del desarrollo económico, y a la vez amigables con el entorno natural.
La FUNDACION HABITAT & Desarrollo, desde hace 12 años viene trabajando para promover la conservación de la naturaleza en Argentina. En este tiempo hemos construido iniciativas uniendo las inquietudes del sector privado con otros actores sociales de la comunidad. Entre nuestras acciones se encuentran tareas ligadas al turismo en naturaleza. Por ejemplo: hemos creado junto a la Universidad Nacional del Litoral la primera reserva urbana de la Provincia de Santa Fe en la ciudad universitaria. Esta reserva, que administramos y financiamos, centra como fundamental objetivo la concientización ambiental, lo que se ve materializado persona a persona entre nuestros guardaparques y el público visitante, como en todo tipo de actividades de divulgación y capacitación.
La herramienta clave para nuestro trabajo de conservación es la Red Hábitat de Reservas Naturales que hoy asocia a 23 reservas, sumando 61.683 hectáreas de reservas naturales, propiedad de productores interesados en dar valor agregado a sus campos sumando el rol de la conservación. Reconocemos el protagonismo del sector de la producción primaria en el desafío de la conservación, y es por ello que los productores agropecuarios y forestales son nuestros principales socios en proyectos de campo situados hasta hoy en Entre Ríos, Formosa, Santa Fe y Corrientes.
La generación de incentivos económicos a través de actividades de ecoturismo en reservas privadas es un desafío, y constituye un objetivo trascendental para asegurar la conservación a mediano y largo plazo.