Naturaleza y tradición
Surgimiento y evolución. ¿Qué se entiende por turismo rural?.
Características centrales. Beneficios socio-culturales.
Política Nacional y estadísticas.
El Corredor de la Ribera como Ruta Alimentaria
Por: T.s.t Ángel Pablo Perticará
Las actividades agropecuarias han tenido una capital relevancia en el proceso de formación de nuestro país.
El campo ha sido el eje de la vida económica y social desde los albores de nuestra historia. A la par de que se le arrancaban nuevos territorios al indígena y se acentuaban los embates entre unitarios y federales en los extensos horizontes argentinos, criollos, mestizos, indios y gringos y demás estereotipos autóctonos daban lugar a un paisaje de juegos, mitos, canciones, danzas, cultos, vernáculos, forjando así el cúmulo de tradiciones nacionales muchas de las cuales perduran hasta nuestros días.
El surgimiento del turismo rural
El mundo rural tan próspero y fructífero en los tiempos de la pujante Argentina agro exportadora fue viendo flaquear, durante la década de los 90´, progresivamente sus dividendos. Fue así como el campo salió en búsqueda de nuevas alternativas que le permitieran diversificar el negocio y atenuar los efectos adversos de las crisis que se sucedían.
El turismo rural fue una de las respuestas a esa búsqueda.
Federico Wyss y Ernesto Barrera, sendos coordinadores del Programa Argentino de Turismo Rural, “Raices”, desarrollado por la Secretaría de Turismo de la Nación (Sectur) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, consideran que la apertura de los hogares rurales a los turistas se produjo como consecuencia de dos factores concurrentes: por un lado, la crisis sectorial que motivó a agricultores y ganaderos a iniciar una búsqueda de alternativas; y por otro, la visualización de una demanda creciente.
Lo que comenzó como una reacción contra el estado de las cosas se convirtió con el paso del tiempo en un fenómeno que ha colonizado el campo y en uno de los productos turísticos más auténticos, mejor gestionados y pujantes de nuestro país.
¿Qué se entiende por turismo rural?
Hasta ahora, como en la mayoría de las modalidades del turismo alternativo, no se ha engendrado una definición definitiva.
El Manual del Empresario del Turismo Rural editado por el Ministerio de Comercio y Turismo de España considera al turismo rural como una oferta de actividades recreativas, alojamiento y servicios afines, situada en el medio rural, dirigida principalmente a los habitantes de las ciudades que buscan unas vacaciones en el campo, en contacto con la naturaleza y con la gente local”.
José Luis García Cuesto a través del artículo “El turismo rural como factor diversificador de rentas en la tradicional economía agraria” publicado en la revista Estudios Turísticos nº 132 (1996) del Instituto de Estudios Turísticos de España sostiene que “el turismo rural es aquella actividad que se basa en el desarrollo, aprovechamiento y disfrute de nuevos productos presentes en el mercado, e íntimamente relacionados con el medio rural”.
El Plan Argentino de Turismo Rural concibe al turismo rural como aquel que se remite a todas aquellas actividades que pueden desarrollarse en el ámbito rural y que resultan de interés para los habitantes de las ciudades por sus características exóticas, tradicionales, románticas y diferentes del estilo usual de vida.”
Se acepta la equivalencia de los términos turismo rural y agroturismo. Si bien han sido numerosos los autores que han intentado diferenciarlos, ello solo ha contribuido a colocar barreras en la comunicación entre investigadores, estudiantes, docentes, planificadores, y la misma demanda.
Características centrales
Fernando Gil, en un artículo publicado en la Revista de Estudios Turísticos del Instituto de Estudios Turísticos de España en 1994 sostiene que se caracteriza por:
• Alojamiento en explotaciones agrarias en habitaciones integrada en la vivienda del agricultor o bien en apartamentos individuales localizados en la explotación agraria.
• Alimentación basada en la cocina tradicional del lugar y elaborada con alimentos autóctonos.
• Actividades alternativas de ocio/ recreación en el entorno de la explotación.
Un artículo publicado por Wyss y Barrera en el periódico “El país y el campo” en septiembre de 2000 da cuenta que entre las actividades que practican los turistas en los establecimientos rurales se encuentran los arreos, esquila, ordeñe, siembra, elaboración de productos artesanales, observación de flora y fauna, shows folklóricos y de destreza criolla, cabalgatas, paseos en carruaje, sulky y tractor, juegos de salón, taba, sapo, pesca, caza entre otras actividades turístico- deportivas.
• Participación o al menos posibilidad de observación de la vida y de las actividades tradicionales de la explotación (cultivo y recolección de productos agrícolas, cuidado del ganado, elaboración de alimentos tradicionales, etc).
• La oferta de Agroturismo es gestionada por la familia del agricultor, es de dimensiones humanas (no masificadas) y favorece la relación entre individuos de diferentes culturas: ofertante (rural) y demandante (urbano).
El turismo rural tiene mucho que aportar en el marco de la revalorización de la cultura rural. Según el Ministerio de Comercio y Turismo de España en el Manual del Planificador del Turismo Rural, puede producir los siguientes beneficios:
a. Crecimiento y rejuvenecimiento demográfico: las nuevas actividades, necesitadas de mano de obra en edad laboral provocan la fijación de la población e incluso la llegada de emigrantes.
b. Creación de empleo: no solo directos sino también indirectos.
c. El turismo financia las infraestructuras. El aumento de ingresos y de la actividad económica genera un aumento de los ingresos fiscales de los municipios locales que permiten financiar una mejora de las infraestructuras, mejora que atrae más turistas, más ingresos, etc.
d. El turismo mejora la calidad de vida de los habitantes. En el aspecto económico directo (empleo, ingresos) como en el aspecto social (mejoras infraestructuras y servicios, más oportunidades de relación y contacto con nuevas experiencias y formas de vida).
e. El turismo refuerza el sentimiento de identidad y moderniza la sociedad. El turismo revaloriza las zonas receptoras, da a sus habitantes confianza en sus propias posibilidades y desarrolla un sentimiento de cohesión interna entre la población autóctona frente a los turistas. El turismo inyecta nuevos aires en el seno de la población y añade a los valores tradicionales otros más modernos y estimulantes.
Política Nacional
Bajo la premisa de atender la demanda de asistencia técnica y financiera de los productores agropecuarios que han manifestado interés en diversificar sus actividades, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) y la Secretaría de Turismo de la Nación (Sectur) pusieron en funciones, en mayo del 2000, el Programa Argentino de Turismo Rural “Raíces”.
El plan continúa en forma exitosa en nuestros días y constituye un modelo de gestión pública del turismo a nivel federal, que sirvió de inspiración para el desarrollo de otros programas de alcance nacional en torno a diversos productos turísticos en la órbita de la Sectur.
Entre los objetivos perseguidos por el Programa “Raíces” se cuentan la diversificación de los ingresos de los productores agropecuarios, la creación de empleo rural, la promoción del protagonismo de la mujer y los jóvenes en la empresa agropecuaria, estimular la creación de estructuras asociativas, adecuar la legislación y capacitar a productores agropecuarios y personal rural para el desarrollo de esta nueva actividad.
Como sucedió en otras ramas del movimiento alternativo, los actores del turismo rural fueron forjando vínculos y delineando su filosofía por medio de talleres, seminarios y encuentros realizados en diversos rincones de nuestra geografía.
En 1996, a instancias del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), surgió la Red Argentina de Turismo Rural (Ratur) la cual tiene como misión agrupar a los productores interesados en la actividad agroturística, diseñar la estrategia organizativa, jurídica, de capacitación y de promoción, para insertar el nuevo producto en el mercado, realizar estudios de mercado y ciclos de construcción de capacidades turísticas entre los productores y promover la oferta de turismo rural.
Las organizaciones intermedias están haciendo una fuerte contribución para que los beneficios del turismo rural sean aprovechados por las comunidades locales menos favorecidas. Y las iniciativas de turismo comunitario proliferan.
Según un informe presentado por la Fundación del Viso en diciembre de 2005 en su revista “Tercer Sector”, en Salta -provincia que ha experimentado un maratónico crecimiento turístico en los últimos años- la Red de Turismo Campesino ya reúne a cincuenta familias de trece pueblos de los Valles Calchaquíes, que procuran incrementar y diversificar sus ingresos, sumándole a lo obtenido por la actividad agropecuaria actividades ligadas al turismo rural, una de las modalidades del turismo alternativo.
Las casas socias ofrecen alojamiento, comidas, artículos regionales, vinos artesanales y realizan excursiones por las montañas de la zona. La misma Red se encarga de distribuir a los visitantes en las casas, “para que una familia no monopolice el trabajo de todos” dice Ramiro Ragno, técnico del Programa Social Agropecuario de la Secretaría de Agricultura de la Nación que apoya la iniciativa.
Los beneficios ya se advierten. La Nación otorgó a cada socio un subsidio de 3500 pesos para acondicionar las casas para brindar alojamiento. “La mayoría de los arreglos consistió en agregar un baño al rancho” comenta Ragno, con lo cual, desde el vamos, la red contribuyó a mejorar las condiciones de vida de los campesinos solucionando un problema sanitario.
A nivel internacional las experiencias se multiplican. Un número creciente de países alrededor del globo: Francia, Holanda, Estados Unidos, Italia, España y Chile son algunos ejemplos de ello; han adoptado políticas deliberadas entre el sector público y privado para promover el turismo campestre.
En nuestro país, las mismas clases sociales que hace aproximadamente un siglo desdeñaban todo lo relativo al campo por considerarlo un símbolo de atraso están descubriendo el trato familiarizado, el encanto de la comida casera, la cultura rural y la atmósfera de pueblo que se respira en las estancias y explotaciones agropecuarias de menor escala como granjas y chacras dedicadas al turismo rural.
Según la Dirección de Desarrollo de la Oferta de la Sectur presentado en enero de 2006, en Argentina ya suman 1064 los establecimientos rurales que abrieron sus puertas al turismo. La mayor concentración se encuentra en la región Centro con 303 estancias, chacras y granjas dedicadas al turismo campestre, de las cuales 268 están contenidas en la provincia de Buenos Aires. La siguen Cuyo con 270 y Patagonia con 205.
En la región Litoral se cuentan 168 estancias turísticas y en la región Norte 118. La provincia de Santa Fe cuenta en su haber con 20 establecimientos destinados a la actividad.
El Corredor de la Ribera como Ruta Alimentaría
El “Corredor de la Ribera” es una de las áreas de mayor vocación y potencialidad turística de la provincia de Santa Fe. Ubicada en un área que pivotea entre las ciudades de Santa Fe de la Vera Cruz al sur y la de Reconquista al norte, y teniendo como eje vertebrador al río Paraná y sus ecosistemas y culturas asociadas, este corredor presenta recursos naturales y culturales de alta jerarquía para ser aprovechados con éxito para el ecoturismo, la pesca y caza deportiva.
Uno de los aspectos más auténticos de la oferta del Corredor es su gastronomía, signada por los platos a base de pescado de río, aves de los humedales, yacaré, el alfajor y la cerveza santafesina.
La fuerte personalidad de la gastronomía y los productos típicos regionales progresivamente está siendo advertida por los actores públicos y privados encargados de gestionar el turismo en la región.
A comienzos del 2004 el Ente Autárquico Municipal de Turismo de la Ciudad de Santa Fe diseño e implementó las primeras acciones y material de promoción tendientes a poner en valor y posicionar la gastronomía autóctona regional como atractivo turístico.
Las organizaciones intermedias están haciendo un gran aporte de cara a difundir los emblemas que nutren de autenticidad el producto.
En febrero de 2005 la Asociación de Comerciantes de la Avenida Aristóbulo del Valle organizó la 1ra. Fiesta de la Cerveza y Liso Santafesino que se reeditó exitosamente durante el 2006. En las vacaciones de invierno de 2005 la Cámara de Empresarios Turísticos de Santa Fe y la Región que funciona en el seno de la Bolsa de Comercio de Santa Fe fue anfitriona de la 1ra. Fiesta del Alfajor Santafesino, alcanzando una notoria repercusión nacional e internacional.
Es dable advertir que la gastronomía regional debería convertirse en uno de los argumentos centrales de posicionamiento y difusión de la oferta turística del Corredor de la Ribera. La cocina del corredor tiene suficiente autenticidad y diversidad como para posicionarse como una nueva ruta alimentaría nacional, a la altura de otras experiencias exitosas como la ruta del vino, del aceite de oliva o de la yerba mate, entre otros casos testigos.