Agregar a favoritos
15.03.2006

TURISMO COMUNITARIO
Comunidades vulnerables y turismo

Nociones preliminares. Casos testigos.
Baqueanos del río. Boteros de Alto Verde.


Por T.s.t Ángel Pablo Perticará


Las comunidades locales



Desde su conformación tal cual lo concebimos en la actualidad a mediados del siglo XX, el turismo tradicional ha estado inspirado principalmente en intereses desarrollistas y mercantilistas, desinteresándose de los impactos socio ambientales negativos que la actividad produce y restringiendo la participación de las comunidades locales más desprotegidas en los procesos de planificación y gestión turística.



Prueba de este fenómeno es que a las comunidades locales, sobre todo las de más bajos recursos, tradicionalmente se les han vedado los derechos a usar sus atracciones naturales y culturales quedando estos reservados a los turistas capaces de costear las entradas y tickets de excursiones y espectáculos, se han visto desplazados de los empleos mejor remunerados a manos de personal foráneo y han tenido que soportar las recurrentes inflaciones locales.



La simplificación de importantes extensiones de ecosistemas locales y su irreemplazable biodiversidad a manos de nuevos emprendimientos turísticos, la acelerada contaminación de lagos, ríos y arroyos con cócteles de desechos provenientes de hoteles, restaurantes y otras empresas de servicios para el turista, y la progresiva pérdida de identidad cultural, son también manifestaciones patentes de este proceso.



Si avanzamos velozmente hasta las últimas dos décadas del siglo XX vemos que el escenario ha cambiado para bien: el movimiento de personas e instituciones que buscan una distribución social equitativa de los beneficios que genera el turismo y la morigeración de sus impactos ambientales negativos afortunadamente va en aumento. Y mejor aún, en este contexto el turismo alternativo, y en especial el ecoturismo, ha resultado ser una puerta efectiva para romper este círculo vicioso y crear un futuro diferente, equitativo y sustentable para las comunidades locales.



Con el surgimiento del Ecoturismo, los habitantes locales, en especial aquellos que viven en contacto directo con los ecosistemas y que antes eran desdeñados por el sistema turístico como ser pescadores, arrieros, baqueanos, cazadores e indígenas, han encontrado la posibilidad de incorporarse activamente y con éxito al negocio del turismo, insuflando nuevos aires a sus reducidas economías, revalorizando su cultura y aumentando tangencialmente su autoestima.



Estos actores poseen un conocimiento íntimo de la dinámica de la naturaleza local que deriva de la experiencia de hacer uso día tras día de la misma para procurarse el sustento, recreación y por razones culturales y espirituales, y que resulta de vital importancia para que la experiencia del nuevo turista alternativo sea auténtica, enriquecedora y en definitiva exitosa. Esos conocimientos difícilmente pueden ser adquiridos por un estudiante de turismo promedio en las aulas de los institutos y facultades de formación profesional.



Pero a no apresurarse. La posibilidad de que las comunidades locales más vulnerables puedan ver mejoradas sus condiciones de vida y empleo por medio del ecoturismo no es tan llana como parece a simple vista.



Para hacer del turismo alternativo una herramienta real de progreso social y espiritual, aliviación de la pobreza y eficiencia en la utilización de los recursos, será necesario construir entre los actores locales capacidades suficientes para que éstos logren vencer las fuertes barreras culturales que dificultan o frustran sus intentos por acceder a los beneficios del turismo y puedan incorporarse a la oferta turística regional sin modificar su particular estilo de vida, lo cual es una parte importante de su atractivo.



Otro aspecto, no menor por cierto, es la necesidad de generar un proceso de participación e interactuación activa de los pobladores con ONGs, gobiernos locales, especialistas y otros actores locales, con el fin de crear un ámbito propicio para el debate y el delineamiento de estrategias y mecanismos, que permitan diversificar la economía local en base al turismo, pero reconociéndole siempre a las comunidades locales el derecho a decidir cuáles son sus necesidades y timonear toda decisión referida a la explotación y gestión turística de los recursos de los cuales depende la satisfacción de sus necesidades económicas, sociales, culturales y ambientales.





Caso testigo 1: Los Baqueanos del Río



El río Paraná y el sistema de humedales a él asociado es parte de la Cuenca del Plata, la segunda en Sudamérica después del Amazonas, la cuarta más grande del mundo, y alberga una altísima biodiversidad.



A pesar de los múltiples recursos y servicios críticos para la supervivencia humana que el sistema hídrico estructurado en torno al río Paraná brinda a las poblaciones circundantes de cerca y lejos (provisión de agua, recursos de vida silvestre, leña, regulación de inundaciones, seguridad alimentaria, recreo, turismo, transporte entre otros muchos valores y funciones) este sistema prioritario, casi único en el mundo, es objeto de una indiscriminada presión humana que está erosionado su capacidad para continuar sustentando la vida en todas sus formas.



Dentro de las múltiples y diversas amenazas que el río Paraná está soportando se destacan la expansión de la frontera agrícola, la contaminación provenientes de fuentes urbanas que vuelcan sus residuos cloacales directamente al agua sin tratamiento previo alguno, actividades agropecuarias y mineras, las grandes obras de ingeniería como las represas y la pretendida hidrovía Paraguay-Paraná-Río de la Plata, el uso de tecnologías inadecuadas y la explotación comercial no sustentable del recurso pesca.



Alarmados por la escasez de sus capturas y la consecuente decadencia de sus condiciones de vida y empleo, en el año 2000 un nutrido grupo de pescadores artesanales de Paraná, Entre Ríos, liderados por Luis “Cosita” Romero y Raúl Roco y apoyados por la Fundación Eco Urbano, decidieron involucrarse activamente en la recuperación de sus condiciones de trabajo y de los ecosistemas de los cuales dependen, y gestaron el proyecto de turismo comunitario sustentable “Baqueanos del Río”.



La iniciativa procuraba formar a los pescadores artesanales de los barrios Maccarone, Puerto Sánchez, El Morro, Los Arenales, Bajada Grande, La Toma y otros de la ciudad de Paraná como guías de pesca y turismo alternativo por medio de un ciclo de talleres dictados por diversos especialistas en turismo, geografía y biología que fueron apoyados por la Fundación Avina.



Aunque los comienzos no fueron fáciles, el proyecto, único en su tipo en toda la región del litoral fluvial argentino, progresivamente comenzó a dar sus frutos y hoy funciona activamente. Se construyeron y acondicionaron las embarcaciones, se hicieron los primeros recorridos con turistas y se difundió el emprendimiento en medios de comunicación locales y nacionales, por intermedio de las misiones de promoción turística implementadas por la Secretaría de Turismo de Paraná.





Caso testigo 2: Boteros de Alto Verde



Inspirados en la experiencia de los Baqueanos del Río y apoyados desde el inicio por la Municipalidad de Santa Fe de la Vera Cruz, el Ente Autárquico Municipal de Turismo, SAFETUR y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en el 2005, la comunidad de boteros y pescadores artesanales del barrio Alto Verde de la Ciudad de Santa Fe puso en marcha el proyecto “Boteros de Alto Verde” el cual tiene como objetivo mejorar y diversificar las condiciones empleo de esta comunidad ribereña.



En total el proyecto involucra a 15 familias ribereñas (82 personas) que vieron malogradas sus dos habituales fuentes de ingresos -traslados de pasajeros desde el tradicional barrio ribereño de Alto Verde hacia el centro de la ciudad de Santa Fe y pesca de subsistencia- debido a diversos cambios socioculturales y ambientales producidos en la región.



En el marco de las acciones que la municipalidad local viene desarrollando para asegurar la fuente de empleo de “Los Boteros de Alto Verde”, se propuso implementar un programa de “Turismo Sustentable y Construcción de Capacidades” que posibilitará la incorporación al sistema turístico local y sus beneficios de los pobladores ribereños del nombrado barrio local.



Las acciones de capacitación sirvieron como punto de partida para ir generando entre “Los Boteros de Alto Verde” un proceso de construcción de capacidades que les permitió adquirir de manera gradual, niveles cada vez mayores de poder de decisión y de aumento de su alcance e influencia para transformar su realidad y para el logro de un desarrollo autogestionado.



El proyecto está notoriamente avanzado. La municipalidad santafesina ya les adjudico a los boteros ocho embarcaciones con motores de 20hp habilitadas por Prefectura Naval Argentina. SAFETUR con la colaboración del Grupo de Turismo Sustentable de la Fundación Hábitat & Desarrolló, impartió con éxito durante tres meses un intenso programa de capacitación turística y diseñó conjuntamente con los boteros, los circuitos de ecoturismo, pesca deportiva y excursiones en lanchas por la isla que actualmente están siendo difundidos por el ente de turismo local por medio de folletería y campañas de promoción y publicidad.



No solo los ingresos y calidad de trabajo de los Boteros ha mejorado. Para agasajar a las madres en su día, los Boteros decidieron hacer paseos gratuitos para ellas y sus familias por la costanera santafesina. A la tardecita de ese día de primavera-verano de casualidad me encontré a un puñado de exultantes Boteros que venían de hacer su viaje inaugural. Si bien no habían facturado un céntimo en esa jornada estaban rebosantes de alegría porque se sintieron reconocidos por los pasajeros, por su iniciativa, su forma de vida y el servicio que le prestan a la ciudad.



La experiencia fortaleció algo más importante que la economía del grupo: su autoestima. Hoy los miembros de esta comunidad han desarrollado un profundo interés por capacitarse en turismo, biología, cultura e historia para poder brindar un mejor servicio a sus clientes. Incluso, quieren adentrarse en los principios del marketing para aprender ellos mismos a comercializar sus servicios. Antes, los Boteros no hubiesen tenido esa clase de inquietudes.



Los “Baqueanos del Río” y los “Boteros de Alto Verde” ya son parte indiscutida de las ofertas turísticas de Paraná y Santa Fe respectivamente, realizando regularmente excursiones de pesca deportiva, ecoturismo, paseos en lanchas y caminatas por las islas, siendo casos testigos replicables en el resto del litoral, sobre cómo en base a un trabajo sinérgico y comprometido entre las comunidades locales, el gobierno y las organizaciones intermedias es posible mejorar las condiciones de vida de las comunidades ribereñas, y a la vez contribuir a conservar los ecosistemas locales.


 

 
Fundación Hábitat y Desarrollo
Cámara de Empresarios Turísticos de la Región Santa Fe
Diseño, Programación y Hosting - NKStudios